El contrato fijo-discontinuo es una fórmula útil para incorporar trabajadores durante un periodo determinado del año. ¿Quieres saber en qué consiste? Aquí te lo contamos…

El contrato fijo-discontinuo: todo lo que debes saber

La figura del contrato fijo-discontinuo está contemplada en el Estatuto de los Trabajadores (ET), concretamente en el artículo 16. Básicamente, está concebido para actividades estacionarias, vinculados a actividades económicas de temporada o trabajos intermitentes de duración indeterminada.

Este tipo de contrato se ha generalizado en los últimos años tras los cambios que implementó la Reforma Laboral. El motivo es que se redujeron los supuestos del contrato temporal y esta opción proporciona la suficiente flexibilidad. Por lo tanto, el número de contratos de estas características que se han celebrado se ha disparado.

Los ejemplos de este tipo de contratos son varios: temporeros en la agricultura, socorristas o trabajadores de la hostelería, entre otros casos; también cuentan las asociaciones y fundaciones, así como las cooperativas sin ánimo de lucro. Aquí indicamos las principales características de esta opción:

Duración del contrato fijo-discontinuo

Lo primero que hay que señalar es que este contrato es indefinido. Por lo tanto, se entiende que, siempre que haya una actividad, el trabajador tiene el derecho a incorporarse al puesto de trabajo. Obviamente, esto también implica los correspondientes derechos a efectos de cotización o despido.

Obviamente, hay una limitación que está sujeta al tiempo efectivo de trabajo, tanto por horas como por días. Por ejemplo, solo se cobrará la parte proporcional en caso de despido, y el equivalente, en pensiones, si trabaja de lunes a viernes, es de 1,66 días cotizados.

Jornada del contrato

La jornada del contrato puede ser a tiempo total o parcial, dependiendo del caso. Pueden ser las 8 horas o una sola hora, por ejemplo, y no hay limitaciones en este aspecto. Lo importante y diferencial, en este contrato, es que no está concebido para que se trabaje durante todo el año, sino solo unos días o meses puntuales.

Información que debe figurar en el contrato

Cuando se celebre un contrato de estas características, deben constar una serie de datos: en primer lugar, los del empleador y los del empleado; por otra parte, se tiene que incluir la fecha de inicio, así como el tiempo de jornada, las funciones del trabajador y su retribución (salario más complementos).

El llamamiento

Para convocar al trabajador, la empresa está obligada a realizar un llamamiento cuando retome su actividad habitual. Hay que hacerlo por escrito, con burofax o carta certificada y con una antelación mínima según el convenio.

Este punto es sensible, puesto que si una empresa retoma su actividad sin llamar al trabajador, este puede reclamar por despido improcedente. Por otra parte, si el trabajador no responde al llamamiento y ha sido informado en tiempo y forma, puede entenderse que ha dimitido.

El llamamiento diferencia claramente esta modalidad de contrato que otras. Y obliga al empleador, así que se debe tener en cuenta.

En resumen…

El contrato fijo-discontinuo lo pueden utilizar entidades sin ánimo de lucro y es una opción interesante si vuestra actividad es temporal o puntual. En Geasoc proporcionamos un servicio de gestoría especializado en estas asociaciones. ¡Contáctanos y te informaremos mejor!

Publicado 28/02/2024