La fusión de fundaciones es una estrategia cada vez más utilizada en el ámbito de las organizaciones no lucrativas para optimizar recursos, mejorar la eficiencia y ampliar el impacto social. Esta decisión, que puede surgir de la propia voluntad de las fundaciones o por necesidad, requiere seguir un proceso formal regulado por la legislación vigente y el Protectorado, garantizando la continuidad de los fines fundacionales y la correcta gestión de los activos involucrados.

¿Por qué fusionar fundaciones?

Fusionar fundaciones puede ser una decisión estratégica que responde a diversos factores. Entre las razones más comunes encontramos:

  1. Optimización de recursos: En muchos casos, varias fundaciones pequeñas con fines similares pueden beneficiarse de una estructura más eficiente y menos costosa a través de la fusión, reduciendo duplicidades y mejorando la utilización de los recursos disponibles.
  2. Sostenibilidad: Fundaciones con dificultades para cumplir con sus objetivos debido a limitaciones financieras o de gestión pueden encontrar en la fusión una salida viable que les permita continuar su labor social, evitando su disolución.
  3. Mayor impacto social: La unión de dos o más fundaciones permite alcanzar una mayor capacidad de acción, sumando esfuerzos y potenciando el impacto en la comunidad o en los beneficiarios de sus proyectos.
  4. Facilitar la gestión: La administración y supervisión de una fundación más grande suele ser más eficiente, tanto en términos económicos como de tiempo, mejorando la toma de decisiones estratégicas.

Tipos de fusión de fundaciones

Existen dos tipos de fusión, según su motivación y naturaleza:

  1. Fusión voluntaria: Este tipo de fusión ocurre cuando los órganos de gobierno de las fundaciones implicadas, es decir, sus patronatos, deciden de mutuo acuerdo unir sus esfuerzos para formar una nueva entidad o absorber una fundación por otra. Este proceso está guiado por la voluntad de mejorar el funcionamiento de las fundaciones.
  2. Fusión forzosa: Se da cuando una fundación se encuentra en una situación de insolvencia o es incapaz de continuar con sus actividades y el Protectorado recomienda o dicta su fusión con otra entidad para evitar su cierre o liquidación. En este caso, el objetivo es asegurar la continuidad de los fines de la fundación en lugar de su desaparición.

El proceso de fusión

El proceso de fusión de fundaciones está regulado por la normativa de fundaciones y, aunque puede variar en detalles según las comunidades autónomas, sigue generalmente los siguientes pasos:

  1. Acuerdo de los patronatos: Las fundaciones involucradas deben aprobar la fusión mediante un acuerdo de sus respectivos patronatos. Este acuerdo debe recoger los detalles de la fusión, incluyendo cómo se gestionarán los activos y pasivos, y qué entidad continuará tras la fusión.
  2. Comunicación al Protectorado: Una vez aprobado el acuerdo de fusión, debe ser comunicado al Protectorado correspondiente, que es el organismo encargado de velar por el correcto funcionamiento de las fundaciones y de verificar que la fusión cumpla con los requisitos legales.
  3. Aprobación por el Protectorado: Tras revisar la documentación y asegurarse de que se cumplen todas las normativas, el Protectorado emite una resolución aprobando la fusión. En algunos casos, puede solicitar modificaciones o información adicional antes de otorgar su visto bueno.
  4. Inscripción en el Registro de Fundaciones: Una vez aprobada la fusión, esta debe inscribirse en el Registro de Fundaciones correspondiente. Este paso es esencial para que la fusión tenga efectos legales y pueda ser efectiva.

Aspectos a tener en cuenta

La fusión de fundaciones, aunque beneficiosa en muchos casos, es un proceso complejo que debe realizarse con cuidado. Algunos de los aspectos clave a considerar incluyen:

  • Continuidad de los fines fundacionales: Es fundamental que los fines de la nueva entidad resultante respeten los objetivos de las fundaciones originales, garantizando que los recursos se sigan destinando a los propósitos previstos.
  • Gestión de los activos y pasivos: Los bienes y obligaciones de cada fundación deben ser gestionados de manera adecuada, asegurando que no se produzcan perjuicios económicos ni se desvíen fondos de su destino original.
  • Comunicaciones con los beneficiarios y colaboradores: La fusión debe ser comunicada de manera transparente a los beneficiarios, donantes y colaboradores, para que comprendan los motivos y beneficios de la unión.

La fusión de fundaciones es una estrategia eficaz para aumentar la eficiencia y el impacto de estas entidades, siempre que se gestione adecuadamente y se respeten las normativas aplicables. Este proceso permite a las fundaciones asegurar la continuidad de sus fines sociales, incluso en momentos de dificultad económica o administrativa.

Publicado 15.10.2024