Llevar una contabilidad rigurosa no solo es una obligación legal para las fundaciones, sino una necesidad práctica para garantizar su sostenibilidad, cumplir con los fines fundacionales y generar confianza en financiadores, donantes y administraciones públicas. Sin embargo, en el día a día de muchas fundaciones, especialmente las más pequeñas o con poca profesionalización, se repiten una serie de errores contables que conviene conocer y prevenir.

A continuación, analizamos los cinco más habituales.

1. Registrar ingresos/gastos sin aplicar el criterio de devengo

Uno de los errores más frecuentes es contabilizar ingresos (especialmente subvenciones o donaciones) cuando se cobra el dinero, y no cuando realmente se devenga. El Plan General de Contabilidad para Entidades sin Fines Lucrativos obliga a registrar los ingresos cuando nace el derecho a percibirlos, no cuando se cobran en cuenta. Lo mismo aplica para los gastos.

No seguir este criterio puede distorsionar enormemente los resultados del ejercicio y generar desequilibrios financieros aparentes.

2. Falta de desglose de proyectos y actividades

Muchas fundaciones reciben subvenciones finalistas o desarrollan múltiples líneas de actuación, pero no desglosan los ingresos y gastos por actividad. Esto no solo dificulta el control interno, sino que impide elaborar la memoria económica exigida por la Ley 49/2002 o justificar correctamente las ayudas públicas.

Contar con un sistema contable que permita identificar ingresos y gastos por proyecto no es opcional, es imprescindible.

3. Errores en la amortización de inmovilizado

Otro fallo común es no dotar correctamente las amortizaciones de bienes adquiridos: ordenadores, vehículos, mobiliario o maquinaria. Las fundaciones deben aplicar las tablas de amortización previstas en el Plan General Contable y contabilizar anualmente el desgaste del inmovilizado, incluso si este ha sido donado o adquirido mediante subvención.

La falta de amortización afecta al resultado contable y puede suponer un incumplimiento en revisiones fiscales o auditorías.

4. Utilizar incorrectamente las cuentas contables específicas

El Plan Contable para entidades sin fines lucrativos incluye cuentas específicas, como la (720) “Cuotas de asociados y afiliados” o (740) “Subvenciones, donaciones y legados a la actividad”. Sin embargo, muchas fundaciones siguen usando cuentas del plan general empresarial, lo que dificulta el cumplimiento normativo y la presentación de informes adaptados.

Contabilizar correctamente según el marco contable específico mejora la trazabilidad y facilita los trámites con la Administración.

5. Confusión entre gasto de personal y colaboración externa

Es habitual que fundaciones clasifiquen como gasto de personal colaboraciones de profesionales que realmente actúan como acreedores externos (autónomos o empresas). Esta mala práctica puede generar problemas con la Seguridad Social, con Hacienda o incluso en la gestión de ayudas o bonificaciones.

La distinción debe estar bien documentada en función de la relación contractual, el grado de subordinación y la forma de facturación.

En resumen

Una contabilidad cuidada es clave para garantizar la transparencia y sostenibilidad de una fundación. Evitar estos errores no solo reduce riesgos, también mejora la toma de decisiones y facilita el cumplimiento normativo.

No subestimes el valor de una buena contabilidad. En Geasoc trabajamos cada día con fundaciones como la tuya para garantizar que su contabilidad sea clara, precisa y adaptada a la normativa específica del sector no lucrativo. Si necesitas apoyo contable especializado, escríbenos.

Fecha de publicación: 22/09/2025